Estoy ahora mismo haciendo obras en un chalet que tengo de herencia. No os penséis que es un chalet al uso, quiero decir, que parece más una caseta de campo que otra cosa. De construcción hecho hace más de 50 años, hecha además a mano entre mis abuelos y familia de aquella época, consta de una única planta y es austero como él solo puede serlo. Eso si, entre el terreno, la situación y demás, se le puede sacar algo de partido.

Y en esas estoy, quiero si bien no tirarlo abajo del todo, si que en su mayoría, para poder construir algo un poco más moderno y bastante más cómodo de lo que es ahora mismo. Había pensado ir poco a poco y con mucha paciencia yo solo, o con la ayuda de mis hijos mayores, que bueno, están en la edad del pavo, y no les vendrá mal desfogarse un poco destrozando muros maza en mano.
Pero a los pocos días de empezar, más bien al mes más o menos, me di cuenta que a ese paso no llegaba a ninguna parte y me iba a dejar la salud, así que alguien, un vecino, me recomendó el alquiler de maquinaria específica para estos casos, que no era un tema caro, y que además iba a sacarle bastante rendimiento y acabaría lo más duro en un abrir y cerrar de ojos.

Así que nada, después de buscar en varios sitios, me hice con algo de maquinaria alquilada para las obras, para recoger la demolición de las paredes, y en menos que canta un gallo, (comparativamente hablando, que el trabajo no te lo quita nadie) ya tenía la zona de la vivienda totalmente despejada y lista para que entraran los albañiles a poner los muros iniciales y comenzar ya en serio con la obra.

A día de hoy, está prácticamente acabada, al final, siempre se alarga todo un poco, cualquiera que se haya metido en obras lo sabe muy bien, pero vamos, que de vez en cuando echar mano de maquinaria especializada hace que trabajes más rápido y con mejor calidad.