Hablar de las saunas es hablar de un invento que permite el relax, el descanso, la limpieza del cuerpo, la tranquilidad, calentarse durante los meses fríos y el disfrute de todas aquellas personas que se adentran en ella. Muchos son los beneficios que aporta una sauna a sus usuarios, pero es importante saber que hay que seguir unas pautas de seguridad para evitar incidentes de todo tipo.

Evidentemente, antes de hacer uso de nuestra sauna doméstica debemos leer punto por punto las instrucciones de uso, donde nos darán pautas, normas de uso y advertencias muy a tener en cuenta. Hay que lograr familiarizarse con la sauna antes de hacer uso de ella. Si tenemos dudas, la empresa en la que hayamos adquirido nuestra sauna nos asesorará sin problemas y nos resolverá todas nuestras dudas. Es muy importante comprobar la temperatura de nuestra sauna para asegurarnos que no es demasiado elevada, y en el caso de sentir que está demasiado caliente salir de ella de inmediato.

Es importante conocer que personas con determinados problemas de salud tienen terminantemente prohibido hacer uso de las saunas (personas con angina de pecho, niños, mujeres embarazas, insuficiencia cardiaca, hipertensión, infarto de miocardio reciente, etc.). La sauna puede provocar deshidratación, por ello es conveniente mantenerse en todo momento bien hidratado para no sufrir un golpe de calor. Se recomienda ingerir bebidas isotónicas o agua, pero en ningún caso bebidas alcohólicas. Tampoco se aconseja hacer uso de la sauna si estamos de resaca.

Una vez hayamos finalizado nuestra sesión en la sauna se aconseja ingerir entre dos y cuatro vasos de agua para reponer líquidos eliminados durante la sudoración. Tampoco resulta aconsejable hacer uso de la sauna mientras no encontramos tomando algún tipo de fármaco o medicamento, a no ser que nuestro médico nos haya indicado lo contrario. Se aconseja emplear ropa adecuada, cómoda y colocar en la madera de nuestra sauna para evitar que la madera se estropee con el tiempo al empaparse de sudor una toalla sobre la que sentarnos.

El tiempo adecuado en el que disfrutar de nuestro baño de vapor en la sauna es de unos quince o veinte minutos aproximadamente como máximo, y menos si no aguantamos y no nos encontramos bien o estamos incómodos. Es mucho más aconsejable tomar descansos saliendo y entrando de la sauna que quedarnos en su interior hasta achicharrarnos. Después de la sauna, darse una buena ducha caliente es lo ideal.

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